Poemario: Guayaquil a veces tu cielo
Por Yuliana Ortiz Ruano
Deus ex machina simulando un mar que no posee 1 Guayaquil es la nostalgia del Caribe el desembarco de una historia que nos acabó a unos y enriqueció a otros eso es Guayaquil la nostalgia de lo que se pensó Caribe y no pudo ser una especie de post puerto donde ningún paraíso es posible Guayaquil es la simulación del Caribe un paraíso inflable pesadillesco los archipiélagos que se repiten en una sucesión del horror mi menarquia es sangre que limpia la ciudad que me anula todo proyecto paradisíaco es la recreación de la pérdida 2 Yo tampoco sé por qué sigo aquí Guayaquil en tus calles fantasmas arriba de los manglares en tus calles donde vendían personas como yo ¿puede el amor hacernos soportar el olor a sangre de la ciudad? el amor en Guayaquil funciona como dispositivo alienante a veces he sentido a mis amigos en Guayaquil competir por quién ama menos yo conocí el amor y el desprecio en Guayaquil crecí aquí sin dejar de ser infante tampoco sé por qué sigo aquí cómo se deja una ciudad en el punto más alto del amor 3 He pensando escribirle una carta a todos mis amantes de Guayaquil los que nunca entendí por qué no volvieron a buscarme en esta ciudad aprendí que el desprecio no se explica que hay cuerpos que nacen para ser amados profundamente y otros para derramar fluidos y escupir no es binaria la pulsión del cuerpo que recibe amor también he sido amada en Guayaquil pero me sigo preguntando por qué en esos cuerpos no hubo desembarco hay una obsesión macabra con lo que no llega a consumarse como García Faet yo también quisiera meter a todas mis amantes en la misma habitación preguntarles por qué conmigo no pudo acontecer el desembarco que me escriban una carta detallando los errores las faltas los no aciertos en este puerto he dejado más de mí que en la Isla donde nací cómo se deja una ciudad en el punto más alto del amor. Esto no es más que el retrato difuso de un incendio Guayaquil: la ciudad en perpetuo incendio cuando digo que tu rostro es la silueta que da cuerpo a todos mis paisajes no hago más que inscribir la geografía del tiempo terrestre que acontece: Caminamos con furia apretando las manos porque el tiempo se iba sin avisar es decir el tiempo era una burbuja a punto de romperme. El tiempo se apoderaba de nuestras córneas y nos decía: ay de aquellos que no puedan asumir el goce como la única demostración de lo no-humano ay de aquellos que quieran huir aun sabiendo que la huída no es más que un calambre de fósiles en el estómago una catástrofe de mantarrayas atravesando el cielo de París y dos ciervos recién nacidos pidiendo un delivery de cerveza y tabacos en el Run a way de la Córdoba y Loja. Guayaquil es eso: dos manos dislocadas atravesando la membrana de la urbe como si caminar se tratara de un acto de quiebre constante. Guayaquil es eso: dos amantes perseguidos por el tiempo que se apaga como un piel roja dispuesto a morir al viento y no en labios de blancos y latinos que pisan latinos para sentirse más puros. Guayaquil fue eso mi amor: nosotros caminando con el miedo de los ojos que no entienden que el amor puede crecer sinceramente a través de la experiencia de amarnos sin respiro. De amarnos hasta que los huesos suenen a música ahogada bajo el río Pance. De amarnos hasta el dolor de la carne que no es otra cosa que el amor corporizado a través de las voces que gritan en la madrugada. Cuando digo que nadas en mi torrente sanguíneo en verdad digo el universo es esa moneda de caras infinitas que atesora tu risa sinfonía punk aún no compuesta digo el rostro del deseo se mueve bajo nuestra piel como un rito de hambre y miedo es la capacidad de ser gas de hueso tus manos hicieron nacer soles en mi piel reflejan la luz habitada del miedo lo más cercano a no tener miedo es doler entre tus brazos un canto que se prolonga cuando el sol empieza a nacer como una yema de huevo precoz bajo el calor del desierto de Sonora no quiero hablar de justicia pero sé que tus manos precisan tanto de mi piel Neptuno ausencia de viento te he visto bailar bajo el sol de Limones el tres de noviembre tostado por el sol con moluscos nadando en el mar de tu vientre te he visto caminar por Las Palmas de mi mano atravesamos la caída del sol mientras los surfistas se tragan el mar hasta desaparecerlo te vi volar en el lomo de una mantarraya atravesando el cielo de París retorno absurdo a Guayaquil puerto en llamas diciéndole al mundo que la vida no es más que grito que rompe pavimento que amar es digámoslo así entregar una guitarra antigua a un caballo desahuciado. que amar es llorar sin miedo de mirar con asombro la piel que se enrojece. mi amor: este caos precioso apenas empieza si te digo que soy tuya no es que dejo de ser mía es que me entrego soberanamente al proceso insular que nos espera Reconocimiento del terreno incendiado si pensamos en el mundo como un tejido una membrana de la cual hacemos parte tú no eres más que una célula distanciada del flujo de otra célula compuesta por mi corazón en llamas no han pasado tantas horas desde que estuvimos mirando la imposibilidad asimétrica del buda desdibujándose sobre las luces de las lámparas no han pasado tantas horas desde que tus lunares (territorio insular en donde desembarqué con placer y furia) abarcaron mi piel como un mar de instinto y hambre que desemboca en el cielo ridículo sábana blanca sobre la que hubiese muerto alegre y soberana cuando una casa se quema siempre hay llanto de madera cemento ascendiendo en forma de humo pidiendo ayuda cuando una casa se quema con sus habitantes dentro inevitablemente hay llanto una esfera de agua salina asistiendo a la fiesta de la luz cuando una casa se quema el llanto y la risa se mezclan para convertir a los habitantes de la no-casa en un cúmulo de huesos huérfanos pidiendo a gritos un poco de sol luego de un incendio es urgente asimilar la ceniza recorrer con los dedos las superficies devoradas por las llamas luego de un incendio o un avión alejando tu carne de mi carne atravieso mi piel territorio incinerado para reconocer los surcos que dejaste una nueva geografía sobre este territorio minado de cicatrices Ubicación anatómica del incendio Todas asistimos al ritual de sillas vacías donde nadie puede hacer visible la necesidad de una carne ausente. Inevitablemente el lenguaje no aparece como una posibilidad de llevar los códigos que chocan dentro del cráneo: panal donde las abejas no son más que planetas haciéndose polvo. Todas asistimos al ritual de sillas vacías. Somos esas personas arriba del escenario. Personas que nadie ve ni escucha y sin embargo elevan cantos ridículos intentando explicar la mueca del planeta. Todas soy yo intentando no ubicar mi cuerpo geográficamente en ese planeta de agua y pantano que es la melancolía. Yo quisiera bastarme, plantar un millar de campanas que me recuerden mi existencia en la tierra. Nunca he hablado a través del poema, no es mi boca la que dice todo cuanto habla el poema es el triunfo de una estética que no me pertenece. Pienso en el lenguaje como una gran puerta cerrada para siempre ante mi cara. Un habitar extraño de esta lengua que me permite decir te amo cuando podría decir: Tu piel tiene los matices necesarios para permitirme respirar bajo el agua. Tu piel es la casa que precisan mis pies Preciso pisar de tu carne porque solo atravesando los muros de la piel podemos entendernos realmente. * El plexo presente o la consciencia de la existencia de mi plexo siempre se la debo al vuelo. Volar es lo más cercano a respirar tu aliento pero esto no es lo que quiero decir: habitar una lengua que me permita describirte una lengua que me enseñe el verdadero color del desierto de lunares una lengua que además de recorrerte pueda construir un nuevo país un invento de vida alterna. Esta lengua no me ayuda a caminar sin mirar tu cara en las hojas que se desprenden de los árboles en un acto de muerte tranquila. Esta lengua no me permite atravesar mi propio cuerpo y ver por ejemplo las modificaciones que hace este amor dentro de mis entrañas. Esta lengua no me permite mirar mi vientre y recorrer los espacios que recorriste ciegamente a través del ojo de la piel. Esta lengua imposible sin embargo es lo único que tengo por ello no hay nada más que decir. Un caos de luz y miedo un parto en mitad del cielo y miles de mantarrayas nadándome dentro: Todo esto pasa cuando pienso tu nombre. * Nuestra venganza es bailar merengue arriba del mismo río por donde nos trajeron para vendernos. * No sabía que una palabra podría recorrerme como animal desplumado con la carne al viento una palabra hoja que mina mis sentidos es cierto que tu carne sujeta a tu esqueleto pertenece nada más que a ti es cierto que mi lengua que se expande no pertenece a nadie más que a mi propia cavidad bucal por donde expreso la parte microcósmica de lo que ansío



