Recomendaciones: 2 poemas de María Auxiliadora Balladares
Por La Chica y La Ciudad
Aquí unos de los tantos poemas que amamos de María Auxiliadora. El cepillo discurre su soledad El cepillo de color rosado permanecía sobre el estante junto al espejo Al cruzar el umbral de la puerta estaba esperándome Me habló de su soledad y en su rigidez percibí su agonía su angustia Al acercarme oí con mayor claridad su voz ronca y alcancé a mirar los brevísimos pelos rojos que no volverían a tu cabeza y permanecerían enredados en su cilindro plástico en sus filamentos negros Como cuando cae del árbol un fruto y es la prueba incuestionable de que la tierra vive Así me hablaba mientras yo estropeada me sentaba en la taza del baño a llorar como una viuda El cepillo latía acompasadamente No pude tocarlo ni llevarlo a la boca y tragármelo Era un símbolo ingenuo que tenía la potencia que se requiere para doblar un cuerpo o para que se ponga de rodillas Sin darme cuenta un animal tierno brotó de mi pecho Una a una me arrebataba las palabras dejándome limpia sin pensamientos El animal tomó el cepillo con sus garras diminutas para desenredar mi pelo como si fuese su hija triste la que nació última Al irse lo dejó sobre el estante junto al espejo Imaginé que al llegar verías en tu cepillo mi pelo que te ahogarías de la pena te doblarías y te arrodillarías que escucharías su voz ronca decirte que se siente solo y que vislumbra para sí un destino aciago y ajeno Cadera Debajo de la piel todo acontece Acontecen mis huesos presionados Acontecen mi sangre y mis bacterias Acontece este amor que se parte en dos en el lugar de las caderas El fémur tiene la forma de un cetro En él siempre nos amamos, amor, en el lugar de las caderas Donde me parto en dos Donde grito dormida cuando olvido que mis piernas no pueden abrirse ya ¿Será que nos afecta que no pueda caminar? ¿Será que necesitamos el lugar de las caderas? ¿O solo sillas que rueden, bastones y muletas? ¿Será por eso que nos matamos tanto tan seguido sanguinariamente? Y ahora medio muerta te escribo esta cartita Mi amor Te escribo esta cartita para preguntarte Si te acuerdas cómo era todo antes de que yo muriese en el lugar de las caderas Hace mucho se murieron otros tantos Se murió mi padre Se murió mi padre, amor Yo creo que en realidad por eso se me murió la cadera Porque el cuerpo tiene que mutar si se muere el padre, amor Yo no podía seguir caminando Tenía que abandonar mis caderas Esos son mis huesos están enterrados con mi padre Condición de orfandad la que me acontece A mi cuerpo le tenía que doler que él no pudiera tocar más el mar, amor No es un decir que uno se muere un poco con sus muertos Creo que tú te moriste un poco conmigo ¿o no? Si te detienes a pensar, mi amor Todo acontece debajo de la piel Ahí nos morimos nos matamos tanto tan seguido sanguinariamente El largo baño Esta es una memoria de futuro Habitamos una cabaña a la que atraviesa un río Somos felices cuando el agua tibia salpica las hojas de papel sobre las que hemos trabajado en el transcurso del día y se borran las palabras que no ofrecen mayor sentido Es la hora del baño entonces me hundo entre las piedras Me sigues Llevas en la mano una barra de jabón Sacas la mitad de mi cuerpo del agua me enjabonas y me enjuagas Cuando estoy lista ha anochecido y propones que nos dejemos llevar »por la corriente Abandonamos la cabaña y recorremos la región en nuestro río Así vivimos comiendo en los mangles y amándonos en las orillas El río circular nos regresa al terminar el último solsticio Yo salgo y busco la toalla Te seco y me seco Tú y yo nos sentamos a la mesa escribimos

