Diario: La casa ha sido tomada
Por Melissa Canales Quiroz
Sábado en la noche: Mi cuerpo reposa en la inmensidad de la cama-tumba: inmóvil, casi muerto, es una bolsa llena de huesos y órganos en estado de putrefacción. * Seres diminutos llegaron a poblar cada espacio y los siento recorrer esta superficie. Ellos muerden con pasión, mientras la piel se torna rojiza, se hincha desproporcionadamente, se vuelve carne invadida por insectos que buscan conquistar la galaxia corporal que yace callada en el lecho. Casi agonizante. Inmutable. * Mentalmente recorro cada lugar de esta temblorosa construcción de cemento, esperando hallar respuesta a las torturas que proporcionan ELLAS. Me detengo en la cocina. Está escrito en las paredes lo siguiente: Nosotras, las hormigas, llegamos a esta casa antes que la primera piedra fuese colocada, cuando todo era tierra árida e inhóspita. Aquel que se atreva a habitar este espacio sufrirá las inclemencias de una especie que busca vengar las veces que nos mataban mientras recorríamos la cocina, el piso, los baños, todo rincón que algún día fue NUESTRO y hoy es el hogar de seres que contaminan el aire con cada respirar. Domingo: Ya no hay más opciones que rendirse. El cuerpo ha sido tomado y, poco a poco, su reposo imperturbable se diluye. Me acojo a la condena de ser visitada por ELLAS todas las noches. Seré consumida por su presencia ingobernable, hasta que las manos se cansen de luchar y cada vacío sea habitado por su infinita complexión. Cántico del cuerpo doliente Las siento morder mi piel cansada, apropiarse de mis brazos e inmovilizar las piernas. Yo sobrevivo a un incendio de insectos, apago las llamas con el sudor de mi carne. Anhelo la liberación del cuerpo, mientras canto desafinada esperando espantarlas. (Se repiten las estrofas hasta que los oídos sangren.) Domingo en la noche: Es imposible. La existencia se vuelve cada vez más insoportable. Aborto la misión de seguir en este espacio que nunca fue NUESTRO, y hoy nos expulsa de sus fauces cual vómito, como deshechos que no son dignos de ser reciclados. ******* A la mañana siguiente, todo rastro de vida humana se había esfumado. Dos días después, un letrero de SE VENDE fue colocado en la puerta. Dicen que hay algunos interesados en comprar la casa, pero ELLAS saben que los nuevos huéspedes no se quedarán por mucho tiempo.


