Poesía: Debajo de la sal se esconde el milagro
Por Kiersten Jungbluth
Sobre esta arena reposan las células,
la piel muerta, la sal y la espuma.
En medio de cada grano florece
un acontecimiento luminoso
que se despide al nacer.
Mis huellas no son solo mis huellas,
sino el rastro de cada ser
cuyo peso ha marcado esta superficie.
En la lisura previa, las criaturas del mar
duermen,
reposan, sueñan con días dorados.
Materia que se bifurca
caudalosa y ferviente
ante la imposibilidad del horizonte.
Las mece durante toda la noche
una ola azul,
en la larga estación de la espera,
antes de borrar su recorrido—
las señales,
esa prueba única
de que algo más
estuvo allí.




Hermoso